Guillermo Busutil (crítico) ...................................... Diario Sur (12 de Enero 2003)
Luis Puelles(Profesor de estética de la UMA) ....... La obra de Joaquín Arias
Juan Patricio Sanchez Claros (pintor) ................... Reflexiones y Sentimientos en la obra de Joaquín Arias
Rosa Maria Vera (escritora y cronista) .................. La metáfora en la pintura de Joaquín Arias
César Requeséns (periodísta) .............................. Diario La opinión de Málaga (22 de Enero 2003)
Javier Cuenca ( crítico y periodista) .......................  La obra del creador Diario de Málaga (7 Noviembre 2003)
Javier Cuenca ( crítico y periodista) .......................  Su plástica social Diario de Málaga (11 de Mayo 2004)
María Salas ( periodista).............................................. Actualidad digital ( 14 de Mayo 2004)

GUILLERMO BUSUTIL

Joaquín Arias presenta su indagación plástica, acerca del interior del ser humano, en la exposición de la Casa Museo de Mijas. Una muestra de su habitual icoinografía neopop que el pintor adereza con arquitectura simbólicas y ecuaciones matemáticas que se aproximan a la fórmula P+5E+3A de la felicidad que sus seres buscan desde el movimiento y la reflexión.

( Diario Sur 12 Enero 2003)

LA OBRA JOAQUÍN ARIAS
por LUIS PUELLES
( Profesor de Estética de la Universidad de Málaga)

Hace unas pocas tardes, mientras practicábamos con las palabras en torno a una mesa cercana al taller de Joaquín, Les decía que el arte, las artes, deben generar instrumentos de negociación con el mundo estrictamente propios. Entonces, Joaquín, tan amante de las indagaciones, me preguntó cuál sería esa racionalidad específica de la creación artística. Le quisiera responder ahora: creo que el arte opera mediante analogías, trazando puentes, vínculos, entre espacios aparentemente distantes, incomunes, ajenos entre sí. De este modo, el arte produce metáforas que nos permiten salir de la realidad para volver a ella y ensancharla.

Recorramos las superficies pintadas, grabadas por Joaquín y dejemos que resuene una palabra: "masa" o "masas", o "multitudes". Acudamos a la biblioteca del siglo XX, e introduzcamos en el programa de búsqueda esta, estas palabras:
Sigmund Freud publica su Psicología de las masas en 1921; Ortega y Gasset La rebelión de las masas en 1930; en 1938 inicia Elias Canetti el trabajo que, tras 20 años, le conduce a la publicación en 1960 de Masa y poder; el sociólogo Gabriel Tarde, lo hace con La opinión y la multitud en los años 70; en nuestros días, Peter Sloterdijk ha escrito El desprecio de las masas (donde analiza lo que llama "el individualismo de masas").
Acudamos ahora a la historia de la arquitectura en el siglo XX: Le Corbusier formula su programa de una ciudad vertical en los años cuarenta, con la intención de dar acogida las masas que empiezan a ocupar el extrarradio de las ciudades. Lo mismo seguirá haciendo Mies Van der Rohe con sus viviendas populares...
En el cine, Sergei Mijalovich Eisenstein estrena en 1924 La huelga, film coral en el que el protagonista es la masa enfurecida; lo mismo hará años más tarde con El acorazado Potemkin (de 1925) y con Octubre (de 1927).
A partir de estos datos provoquemos la esperada analogía: la rebelión de las masas, su alzamiento como sujeto social coincide con el protagonismo que en el ámbito de la pintura cobra la materia frente a la forma, dando lugar al expresionismo abstracto americano y al informalismo matérico europeo. Es así como el material plástico se eleva a materia expresiva; cuando el sustrato material alcanza el rango de sustancia relevante para el efecto estético.
Los trabajos de Joaquín Arias no son predominantemente matéricos porque nuestro tiempo ha pasado a ser el del individuo aislado (o, más exactamente, una masa de individuos aislados), desprotegido del poder de la masa. Es en esto donde quisiera detenerme. Antes, leeré unas palabras de Elias Canetti, de Masa y poder:
"Sólo todos juntos pueden liberarse de sus cargas de distancia. Eso es exactamente lo que ocurre en la masa. En la descarga, se elimina toda separación y todos se sienten iguales. En esta densidad, donde apenas cabe observar huecos entre ellos, cada cuerpo está tan cerca del otro como de sí mismo. Es así como se consigue un inmenso alivio. En busca de este momento dichoso, en donde ninguno es más, ninguno mejor que el otro, los hombres devienen masa".
Recordemos un momento El ángel exterminador de Buñuel. Es de 1962. Un grupo de burgueses condenados a compartir el espacio, cercados en un espacio al que no pueden sustraerse, apresados en un espacio que los desprotege. La década de los sesenta: El ángel exterminador, pero también la década de mayor gloria de Andy Warhol (y el pop está a las espaldas de estas creaciones de Joaquín: pienso espacialmente en George Segal). Las formas recobran el protagonismo perdido en los decenios anteriores. Todos se miran pero nadie se toca. Se abren distancias; no se soporta ser confundido con los demás... Leamos a Sloterdijk:
"... en el ámbito de las situaciones burguesas [y la recreada por Buñuel lo es] se alza un implacable sistema, definido por crear distancias entre los sujetos, que aísla a los individuos entre sí, y dirige a cada uno de ellos hacia el esfuerzo solitario de tener que llegar a ser él mismo (...). En el tumulto, en cambio, se derriban todas las distancias. Allí donde la turba humana se hace más densa, empieza a tener efecto una prodigiosa marea deshinibidas".

Vayamos a las imágenes traídas por Joaquín. Lo que personalmente más me interesa de ellas no son las figuras, reducidas a perfiles, a perímetros, a contornos, sino los vacíos sobre los que se sostienen. La superficie es un conjunto de discontinuidades. Joaquín nos pone a ver los espacios intermedios entre los peatones, entre los transeúntes. Es ésta, entre otras, una de las principales misiones del director de una película: calcular la distancia entre los personajes. A salvo en la distancia -nos miramos sin tocarnos-; pero también aislados en ella, apresados en ella, como los personajes creados por Buñuel en aquella película. La distancia nos protege pero también nos cerca. Hagamos un rodeo para volver aquí.

La industria de la realidad (los creadores postmodernos de la realidad, desde urbanistas y arquitectos a publicistas, diseñadores...; los creadores de coreografías masivas: Hitler, A. Speer, Leni Riefensthal) han "rellenado" la realidad de "áreas comunes" (de "topoi", lugares comunes, de "tópicos") pero a la vez y perversamente han hecho desaparecer la comunicación como movimiento propio, como dinámica suscitada por esos espacios comunes. Diciéndolo de otro modo: estamos colocados en muy diversos espacios comunes -asfixiantemente comunes: la caverna comercial (José Saramago), los parques temáticos, las exposiciones universales, las fiestas institucionales, los festivales de masas para jóvenes (Benicássim...), las playas veraniegas, las prácticas del turismo de masas, incluso los mas medias, los medios de comunicación de masas. En todos estos fenómenos, sus visitantes "comparten" el espacio común. Sin embargo, difícilmente podríamos decir que constituyen, que la naturaleza de estos lugares dependerá de cómo actúan, de cómo intervengan en ellos los miles de cuerpos que lo ocupan. Me aproximé a la caracterización del "individualismos de masa" mediante la constatación de dos palabras que sólo son comprensibles mediante su contraposición. La primera es "cercar"; la segunda, "acercar". La segunda nos libra, nos desprende de la primera. Y así comienza a cobrar algún sentido lo que pretendo expresar esta tarde. La industria de la realidad (los procedimientos por los que somos visitantes, clientes, espectadores, público, usuarios,...) preserva una condición necesaria al consumo: consiste en la constitución del individuo -la constitución por la que el individuo se cree individuo, sujeto de subjetividad diferente a sus semejantes, a sus "próximos"- mediante la fabricación de lo que nombraré como el cuerpo cercado. Cuerpos colocados conservando la espacialidad que los mantiene "apartados" entre sí, "separados".

Se ha perdido - y de ahí la impresión de desolación que desprenden las composiciones de Joaquín Arias- la capacidad de transgresión del cercamiento, de la translimitación del cercamiento: hemos dejado de "acercarnos" de des-cercarnos; seguimos ocupando espacios comunes pero severamente sustraídos de la posibilidad de la comunicación. Somos más "masa" que nunca pero nunca nos hemos creído menos participante de la masa (nos asiste la ilusión de individualidad porque habiendo confundido subjetividad con diferenciación, ahora nos "distinguimos" en la elección de nuestro scwatch, o de la carcaza para nuestro móvil o configurando en una falsa práctica de gusto propio nuestro menú televisivo). Esto es lo que se contiene en la fórmula "individualismo -o subjetividad- de masas": y esto es lo que nos tiene neciamente "con-formes", con-formados (hechos por la modelación de la forma que somos; hechos "formas"; como somos en las pinturas y grabados de Joaquín, "formas", pura exterioridad, exterioridad sin interioridad, apariencias cercadas impedidas para, entre ellas, acercarse). Sujetos conformes, conformados que, por eso, son pura visibilidad pero, por permanecer cercados, incomunicados, sujetos "intangibles"; como maniquíes: bellos, tristes, mudos, desapasionados, reemplazables, somos las ropas de moda que nos cubre el cuerpo invisible cada temporada, apresados en el cubo del escaparate, en el pasillo (a través del cual nada se comunica) de las pasarelas. Sujetos reunidos sin uniones; "colocados" juntos pero aislados como extraños.
Reparemos un momento en la noción de "sujeto" (uno de los conceptos que creemos intrínsecos a nuestra identidad). Se es "sujeto" -de derecho, de acción, de participación, de voluntad, ...-en la medida en que asumimos ser "sujetados" (de ahí procede el "sujeto moderno"): a nuestro entorno, a las prácticas que nos exigen responsabilidades, que nos hacen actuar éticamente, declararnos estéticamente, implicarnos -sujetarnos a- con los demás. El sujeto es una trama de tensiones, la convergencia en la que con-vivimos. Nuestros tiempos, haciéndonos ganar independencia, nos han sustraído a la propia subjetividad. Fuimos sujetos y somos "desujetos" cercados.
Suelo contar a los alumnos de la asignatura de Estética cuál fue el origen social de ésta. Su nacimiento está en la voluntad de compartir el gusto: en las casas de campo de la burguesía escocesa del siglo XVIII, los grandes propietarios conversaban sobre sus colecciones de cuadros, sobre la última tela que habían adquirido: y compartían las razones de su gusto. Esto es irrenunciable para ser sujetos en la forma de "sujetos estéticos": la voluntad de dar razón del gusto propio. No sólo, por tanto, de compartir un espacio común, sino la voluntad por comunicarse en lo común; por conocerse unos a otros "acercando" subjetividades. Y esto es la cultura en los últimos siglos de la modernidad occidental. Y ésta es la cultura de la que hemos quedado huérfanos. Ni siquiera sabemos porque nos gusta lo que nos gusta.
El arte (si es que éste sigue siendo algo más allá de una secuela o un zombi) debe aspirar a crear nuevos procedimientos de "sociabilidad" horizontal; el poder lo es porque reclama nuestra atención hacia él a través de los mass media. Crear espacios no sólo comunes sino de comunicación. Espacios que nos emociones. El arte debe emocionarnos, y debo hacerlo ante todo, para hacernos hablar. Interrogarnos para que nos interroguemos; debe "acercanos". Sacarnos de cada uno de nosotros y ponernos, perdidos, en los mundos ajenos.


REFLEXIONES Y SENTIMIENTOS EN LA OBRA DE JOAQUIN ARIAS

Nunca ha ocultado Joaquín Arias su deseo de incitar a la reflexión a los espectadores de su obra. Con ello hay un implícito reconocimiento a la capacidad de detener nuestra mirada y hacernos sujetos de diálogo, a ir un paso más allá de la mera contemplación pasiva y enriquecer nuestra apreciación estética por medio de un sistema de sugerencias al pensamiento; re-conocer el mundo y re-conocernos en él; indagar, hallar y explicar el sentido de la realidad. Trascender así la soledad a que nos fuerza un mundo egoísta que tiende a aislarnos. No es poco que el artista quiera hacernos partícipes de esta necesidad que nos hace vivos.

Abundando en esta voluntad, incluso tituló "Reflexiones y sentimientos" una de sus más recientes muestras individuales, y este lema es de por sí toda una declaración de objetivos. Así, todos nosotros somos invitados a ser de algún modo coautores de la obra; en sus propias palabras, a "contemplarla como colofón de un proceso de creación": notar los dedos humedecidos por el barniz final, alejarnos con el hallazgo de alguna verdad recordada, sentir el frío brotar de una lágrima, permitir que la duda y la certeza pugnen en el horizonte de nuestras conclusiones, considerar que la extrañeza de lo familiar también nos es cotidiana o pensar en el extraño como una presencia familiar precisamente por su cotidianeidad.

¿Y no es acaso este ejercicio más que nada una meditación acerca de nuestro modo de relacionarnos con los comportamientos que nos relacionan con el mundo? Prescindiendo de equívocos, anécdotas y retóricas superficiales, con un utillaje exhibitivo de una limpieza conceptual que demuestra una franqueza de intenciones y una voluntad de comunicación poco usuales en el mundo del arte contemporáneo, Joaquín Arias nos sitúa frente a un espejo de sensaciones. Sus figuras diseñan la delimitación de nuestro perímetro, los límites de nuestra individualidad que buscan recobrar en un entorno huidizo un círculo de comprensión que vuelva luminosas las sombras de la caverna. La búsqueda del saber pasa por ese movimiento de dolor en la reflexión, y el artista como un demiurgo generoso nos tiende la mano en este común afán.

Regalo sobre regalo, Joaquín Arias nos brinda el presente inestimable y raro de ser artista; como artista enriquece su dádiva con una capacidad de observación grave, tan densa como aguda; silueteados como perfiles de antiguos camafeos, los personajes en sus cuadros continúan desde la proximidad ofreciéndonos como empatía la huella de su personalidad, su experiencia y su conciencia. Vivencias que compartimos y que somos llamados a compartir, sabedores de esa llamada valiosa y necesaria: seamos pues, activos ante el arte, espectadores conscientes tras el rastro de la consciencia, pensemos a través del arte, pues que de este modo inteligente somos invitados a reflexionar.

Juan Patricio Sánchez Claros
Pintor y grabador

LA METÁFORA EN LA PINTURA DE JOAQUÍN ARIAS

El arte nace de una necesidad, de una privación, de un deseo en búsqueda de la plenitud. Acorde íntimo, predominio del pensamiento utilizando la metáfora como una fuente en el que el artista bebe para dar forma a una idea. Los cuadros son reposados donde el espectador no puede contemplarlos sin que se conmueva, sin que perciba que hay algo más adivinándose tras los trazos sinuosos de unas líneas expresionistas. Una hondura que mortifica en cuanto nos imprime cierta inquietud y desasosiego. En una primera mirada, el tacto huye de lo natural, la sensación no es fácil, no parece conducir al corazón de las cosas. En el que la mirada pretende el conocimiento e impone al espíritu su modo de conocimiento. Entre lúcidos espejismos viaja el artista, grabador y entusiasta de la imagen como un vagabundo curioso. Con una visión de irrealidad, perturbadora de indicaciones y matices que el mismo autor quiere hacer ver de una manera inteligente. El razonamiento tras una primera impresión nos indica unos trazos dirigidos con la sobriedad pensadora del especulador del fondo de las cosas. La superficie es un espejo que refleja el mundo exterior con interrogantes. El autor indaga y pregunta al espectador lo que ve en su obra, las connotaciones filosóficas que emana de un trabajo realizado de forma cerebral y rigurosa. Una idea exagerada de la realidad utilizando la metáfora como una órbita que invade nuestra persona.

La pintura de Joaquín Arias no pasa desapercibida en cuanto rehuye la naturaleza como tal para entremezclarse en los entresijos internos del conocimiento. Sus grabados son un contraveneno contra la clarividencia de la intuición. Un sosegado interés por especular las posibilidades del saber utilizando los medios técnicos a su alcance. Un surrealismo que nos hace reflexionar ante la capacidad observadora y cómplice del protagonista. La condición humana se ve fragmentada por episodios estáticos e inmovilistas. El hombre o la mujer son figuras representativas de la especie perdurable a través de unos símbolos. Figuras geométricas o abalorios dando un toque extravagante a una obra meditada e influida por esquemas rígidos de quién cree en el poder de la indagación antes que la impresión efímera de un instante. El artista nos provoca ese desasosiego de la reflexión ante una realidad fantasmagórica. La realidad narrada sin aspavientos ni ornamentos románticos. Sino al contrario, todo un ensamble de cuentos oníricos con la firmeza de quien penetra en el mundo de los sueños con la inequívoca exactitud de su criterio.

Rosa Maria Vera
Escritora y cronista

"EL ARTE MALAGUEÑO DEBE SER M¬Aacute;S SINCERO CONSIGO MISMO"
Entrevista de Cesar Requeséns ( Diario La Opinión de Málaga)

"El arte malagueño debe ser más sincero consigo mismo"

artista. Joaquín Arias, en su estudio malagueño. [C. R.]
ARTE | Entrevista con Joaquín Arias, pintor y grabador, vicepresidente de APLAMA
Joaquín Arias reflexiona en esta entrevista sobre el compromiso del autor con su propia obra y él mismo .
César Requeséns. Málaga
En su estudio del centro de Málaga. Joaquín Arias expone algunas obras relativas a las diversas épocas de su quehacer creativo, una vocación a la que él le pide la honestidad y la entrega que todo arte demanda a los que visitan sus difíciles y exigentes caminos. Una muestra de su última obra se puede visitar en su exposición en la Casa Museo de Mijas.
-En su calidad de artista y vicepresidente de APLAMA, ¿qué opinión le merece la situación actual que vive el mundo artístico local?
-Aplama es una asociación de artistas que todavía no está muy bien organizada, que necesita un revulsivo ideológico, además de un manifiesto. Aparte claro de una sede (que se nos prometió y todavía hay ahí problemas internos que tenemos que resolver). Aplama será una asociación que nacerá, se morirá, vendrán otras, pero no es el sitio ideal para proyectarse como un artista, el trampolín para darse a conocer; es mas bien un grupo, cómo diríamos, como los ciclistas cuando se juntan los domingos para dar un paseo y se van todos juntos a disfrutar. Eso no creo que es lo que se busca del arte, lo que se busca es aquellos que van al Tour, que van a la Vuelta, que compiten; en el arte hay que ser competitivo, hay que profundizar, hay que estar constantemente leyendo, recavando, informándose, expresando el interior. Si no es así, todo se convierte en una pura, simple y dura representación. Entiendo que en Málaga hay unos cuantos artistas muy tapados, y que sin quererlo ellos están haciendo una función a nivel nacional. En Málaga, con el nuevo Centro de Arte Contemporáneo (CAC Málaga) estoy esperanzado porque creo que va a marcar un antes y un después del mundo del arte.
-¿Qué cree que le falta al arte en esta ciudad?
-A Málaga le hace falta enseñarle lo que es el arte contemporáneo y dejarse de la pura representación, que se sigue haciendo hasta hoy y que es lo que se hace desde el siglo XIX. Aquí sigue gustando la pintura de balcones y de señoras en camisón, de barquitos: a estos señores se les da una medalla de honor de la ciudad, pero eso se pintaba realmente a principios de siglo; hubo un señor llamado Pablo Ruiz Picasso que nació en Málaga y que revolucionó el mundo del arte desde el punto de vista de la interpretación (además de la representación) y eso todavía en Málaga se tiene como un referente turístico, no como un referente artístico.
-¿Usted cree que toda esa revolución se va a mostrar en Málaga con la apertura de los nuevos museos?
-Así ha ocurrido en Valencia desde la apertura del IVAM, en Sevilla desde la apertura del Centro de Arte Contemporáneo, igual que en Bilbao con el Guggenheim. La gente de la calle, aunque no lo comprenda al principio, empieza ya a ver otro tipo de arte, y es que pasa como con el vino, que la primera copa sabe a rayos, pero se va tomando y tomando y se le pilla el gustillo. Nos tienen que educar para ver el arte desde otros puntos de vista: el punto de vista reflexivo, el punto de vista filosófico.
-¿Usted cree que esa labor educativa le corresponde al Centro de Arte Contemporáneo?
-Sí. Cuando leí la entrevista a Fernando Francés, que hablaba del modelo de centro de arte alemán, pensé que esto es lo que hay que hacer.
-El modelo de la Kunst Halle, la casa de Cultura Alemana.
-Un lugar didáctico, donde vayan los chavales de hoy día, donde podrán apreciar la distinta sensibilidad de los objetos, podrán contemplar distintos materiales utilizados en el arte además de las nuevas tecnologías.
-Respecto a su trabajo creativo, ¿Es ésta su única actividad o tiene otro trabajo?
-No. Tengo otra actividad que me permite vivir y que me da tiempo libre para poderme dedicar a esto sin estar dependiendo de la venta de un cuadro o una pieza. Yo estudié artes en la escuela de Arte de Málaga y en Madrid y estuve en el mundo del diseño gráfico en varias empresas, pero en el terreno del arte yo tenía que ser libre para hacer algo, porque si dependes de vender una pieza te tienes que supeditar a los gustos, pero yo pienso que el arte es un compromiso contigo mismo y con tu alrededor. Llevo ya un tiempo, unos cuatro o cinco años, dedicado a un tema a fondo, y todo lo que me da lo reinvierto en ello, porque entiendo que hay que hacer una apuesta de sinceridad, que sean cuadros estéticos, sinceros con lo que se está diciendo, y entonces es realmente cuando cuaja: cuando ves obras de señores importantes ves la sinceridad en sus cuadros, le han echado valor para mostrar lo que tienen.
-Veo en los cuadros que cuelgan en las paredes de su estudio diversas etapas en su trabajo como artista.
-Tuve una primera etapa en relación con la ilustración, con el dibujo, con un interés en recrearme en la plasticidad. En esta época hice un trabajo de 365 dibujos en base a la noticia de cada día, de forma espontánea, con lo que me motivaba cada información. Después tuve una época de crítica social sobre lo que me rodeaba a nivel local y nacional. Más tarde pasé a una etapa más profunda, filosófica, pero como observador, como si fuera una cámara, sin vincular mis sentimientos a lo que observo, reflexionando a la vez sobre cómo vamos como seres humanos, cuando nuestros caminos ya están marcados por la vida.
-¿Ésta sería su última fase?
-En esta última fase vuelvo a mi ser. Vi una exposición de Carmen Calvo, en el Reina Sofía de Madrid, que me impactó, con su vuelta a los comentarios sobre la vida social pero implicándose, desnudándose ante la sociedad en sus comentarios y en sus emociones, viéndose desde dentro y reflejadose. Algo así es lo que yo voy haciendo ahora. La cuestión que yo planteo, que hay que ser sincero primero con uno mismo y no ser repetitivo cara a la galería y darle un poco más de ironía a la obra plástica, una cierta sonrisa, que es la línea que ahora sigo.


"la obra del creador Joaquín Arias"
Diario Málaga     Noviembre 2003

Con motivo de la próxima inauguración en el colectivo de artistas plásticos de arte contemporáneo "Espacio Tres", el próximo día 7 de noviembre -hasta el día 20- se ha divulgado la labor del colectivo llamado de esta manera y que encuadra el empuje por enseñar la "obra de un grupo de artistas, dentro de la corriente del arte contemporáneo que se hace en nuestra ciudad, siguiendo la progresión que Málaga está viviendo en los últimos tiempos, abriéndose, por consiguiente, de una manera más determinante, hacia una cultura más moderna y llena de contenido" tal y como han explicado sus miembros.

Es aquí donde los medios de comunicación, juegan un papel importante como transmisores de la misma, "convirtiendo que este empeño sea fruto del esfuerzo de intelectuales, artistas, periodistas o políticos" como comentan, "para difundir la cultura a todos los niveles de la sociedad. Nosotros como colectivo así lo sentimos y nos solidarizamos entendiendo que estas conceptos, que tanto se difunden por todas partes, sean una realidad y no una declaración de buenas intenciones, para desde la iniciativa privada se trasmitan proyectos y actividades llena de contenido cultural". Joaquín Arias, miembro de este colectivo que está situado frente al centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga, pintor, grabador y escultor, y que ha elaborado diversos montajes e instalaciones, "pocos medios se le escapan a este artista malagueño" dicen sus promotores), lanza un gran surtido de temas y maneras que surgen de su imaginación creativa. "Pasó por la Escuela de Artes y Oficios y por la de Bellas Artes, de Málaga y Madrid, galardonado con diversos premios de pinturas. En 1999 obtuvo el Primer Premio de la Junta de Andalucía Arte y Deporte. Ha realizado diversas exposiciones individuales y colectiva, en Málaga y en España" han destacado. Desde entonces la obra de Joaquín Arias se ha caracterizado por una dinámica, que si en estos inicios está aún marcada por fórmulas aprendidas, influencias y préstamos derivados del Pop, "se ha ido depurando con el tiempo hacia lo conceptual sin dejar lo narrativo, llegando a plasmar en esta exposición conceptos y practicas del Arte Póvera" como se ha destacado. Las obras reunidas en "Espacio tres ", muestra el "pluriestilismo" que caracteriza su producción y la coherencia que late entre cada una de las piezas en las que está dividida la muestra. "Son las piezas que nos hablan de la sociedad que nos rodea, las justas para entender el desarrollo de su trabajo".


"Su plástica social al municipio nerjeño"
Diario Málaga     Mayo 2004

Desde esta semana se puede ver, en la localidad malagueña de Nerja, una exposición de pinturas del creador plástico malagueño Joaquín Arias.

"Cualquiera que actúe dentro de la estructura social es literalmente irreal, inexistente" declara Arias reflexionando sobre el trabajo expuesto, insistiendo en que "la que llamamos realidad no es sino una ilusión sobre otra. Una vez separadas las envolturas ilusorias, lo que queda es la nada, el vacío" e insistiendo posteriormente "hay algo en la naturaleza de  mi pintura que produce una experiencia particularmente intensa, en la medida en que conduce a unir y venir entre la realidad y la ficción".

Las imágenes que presenta son patentes a un estado de comprensión, de asfixia, de denuncia, de sentido común, a medio camino entre la abstracción del entorno y la figuración que hace aparecer al ser humano como víctima de ese mismo entorno; "el objetivo parte de una narración visual, búsqueda que se concentra en la geografía de los personajes, en la composición de un pequeño cuadro orquestado, donde se expone de una manera muy simplificada un concepto; de dolor (en especial la violencia de género), de relación los unos con los otros, de esfuerzo" predice y explica este creador plástico.

"Rigurosamente monto los guiones y planifico en el estudio los proyectos, la mirada explora la anatomía humana, dibujo a los personajes por siluetas, por sombras de las manos, los rostros, los cuerpos, con la intención de llegar al espectador en su trasfondo más que en su formula" comenta sobre su trabajo.


Reflexiones visuales contra el sistema
Actualidad Digital     Mayo 2004

Ayer se inauguró la exposición de pinturas del artista Joaquín Arias, en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Nerja.

La filosofía de este artista a la hora de crear su obra, la resume en sus propias palabras partiendo de que "cualquiera que actúe dentro de la estructura social es literalmente irreal, inexistente. La que llamamos realidad no es sino una ilusión sobre otra. Una vez separadas las envolturas ilusorias, lo que queda es la nada, el vacío. Hay algo en la naturaleza de mi pintura que produce una experiencia particularmente intensa, en la medida en que conduce a un ir y venir entre la realidad y la ficción. Para este artista malagueño, "cada cuadro obedece a un nuevo reto."

De este modo las imágenes que presenta en esta exposición Joaquín Arias "son patentes a un estado de comprensión, de asfixia, de denuncia, de sentido común."

El objetivo parte, según el artista, de una narración visual, búsqueda que se concentra en la geografía de los personajes, en la composición de un pequeño cuadro orquestado, donde se expone de una manera muy simplificada un concepto; de dolor ( en especial la violencia de género), de relación los unos con los otros, de esfuerzo.

Proceso de creación

"Rigurosamente monto los guiones y planifico en el estudio los proyectos, la mirada explora la anatomía humana, dibujo a los personajes por siluetas, por sombras de las manos, los rostros, los cuerpos, con la intención de llegar al espectador en su trasfondo más que en su formula, que siempre es amable y agradable para no espantar la mirada e invitar a la reflexión", explica Joaquín.

Los personajes que utiliza en sus obras son "los de todos los días, los que van y vienen por la calle, lo anónimo, lo que no pertenece a nadie y es de todos." Aunque su principal objetivo es, además de la belleza y el gran valor artístico de sus creaciones, la denuncia social con sus cuadros, una protesta contra la jerarquía de valores impuesta por la cultura, que según el artista, "no es otra cosa que plasmar la concentración final de este dolor que la sociedad ya no acepta en los registros."

Del mismo modo, en su obra hay "una resignación asumida, explica, los personajes no han superado la barrera de la paradoja y la protesta, no existe en ellos el peso de tal existencia, mis formas componen en sacrificio una cierta sustancia grumosa y empapada, que transmiten a la vez la ilusión y la desilusión; algo así cómo el malestar del equilibrio interior que separa lo real de lo irreal."

Por María Salas